Mi corazón trazado en tinta... Las mejores entradas de Presentimientos

martes, 17 de octubre de 2017

💖Nunca te prometí fidelidad - Capítulo 9

      

   



   La sociedad de Autores y compositores del Estado nos invitaban a un evento, el más importante del año, muchos se preguntaban que había sucedido con Christian, "El baladista del momento", nadie sabe lo que sucede detrás de la puerta de tu hogar,así como tampoco nadie sabía que ambos estábamos viviendo el ocaso de nuestra relación, decidimos asistir, porque era un compromiso ya previamente acordado.

   Me decidí por un vestido blanco, largo, con discreto escote, pegado al cuerpo con aplicaciones plateadas….Saqué un par de pendientes de Plata con un par de diminutas perlas incrustadas…bellísimos…un regalo de mi madre.

      Aún faltaban algunas horas para el evento, así que dediqué el tiempo que me restaba a ensayar. recordando la gracia que debían tener mis manos al declamar…ya quería sentir el calor del público envolviéndome en aplausos.

     Horas después llegamos al lugar, quienes nos conocían nos saludaban felices al vernos juntos, La poetisa Melinna y Christian el baladista del momento.

     Fui la primera en participar…Al término de mi actuación, al bajar las escalinatas del escenario Christian me esperaba al igual que  otros compañeros para abrazarme y felicitarme por mi participación, en ese  momento llegó Sonia Elisa, un icono de la canción ranchera local, ella nos conocía muy bien….al saludarme sus ojos se fueron hacia mis pendientes.

-Melinna, que belleza de aretes…!!-Lo decía tocándolos con su mano… coqueteando y pegándose al brazo de Christian.
-Dáselos –Me dijo Christian enmudeciéndome de la sorpresa. Sonia Elisa expectante y maravillada.
-Sí, claro-Acepté quitándomelos…Sonriendo, mientras la hiel de mis labios me llegaba al corazón. 
-Gracias linda, me los pondré ahora mismo, son bellísimos y combinan perfecto con mi vestuario.

        Horas más tarde mientras salíamos del lugar no pude contenerme…y lo detuve antes de subir al auto.

- ¿Porque me has hecho esto?
- ¿Hacerte “que”?
-Decirme que le regalara mis aretes.
-Ah, eso” …después te compro otros. Olvidaba lo intensa que eres, ¿No te maravilla saber que Sonia Elisa, la inigualable Sonia Elisa traerá tus pendientes…?
-No, no me maravilla…no me interesa si es Sonia Elisa o quien sea, esos pendientes eran un regalo de mi madre.

-Pudiste negarte. O ve ahorita y ¡pídeselos…!!
-Jamás lo haría. Me conoces. Pero ¿sabes qué? ya olvídalo.

           El camino a casa lo hicimos en silencio profundo, en mi mente pensaba que ya no podía continuar viviendo con Christian.   “Me iré mañana”, pensé no sabía a donde, pero me iría.

       Llámalo ¿destino? No lo sé. Pasada la media noche, mientras hacía las maletas para marcharme recibí la llamada de mi hermano, mi padre estaba en urgencias. Sin pensarlo dos veces corrí a la habitación de Christian.

- ¿Qué sucede?
-Vístete, mi padre está en urgencias.
-Sabes que no soporto los hospitales.
-Lo único que sé es que mi padre me necesita y quiero que nos vea juntos, aquí está tu ropa y si algo le debes a mi padre no te negarás.- Mi voz era tan fría que incluso me sorprendí a mí misma.

            En la clínica permanecimos hasta el amanecer y una vez estabilizado mi padre pudimos pasar a verlo.
      Dicen por ahí que “Se sufre, pero se aprende” y es verdad. En el pasado ya había vivido con un verdugo que me había llevado al infierno…Pero  había aprendido a amordazar el dolor con una sonrisa. Y eso hice. Tomando de la mano a Christian me acerqué a la cama de mi viejo. Él nos sonreía débilmente.

-Mi Socorrito…Christian…cómo pagarte el apoyo y la felicidad que le das a mi hija…? Cuando era una niña siempre le pedía a Dios le enviara a mi hija un hombre bueno, que no corriera la suerte de mi vieja…abandonada por un infeliz, un poco hombre que sólo se burló de ella.

-No te alteres papá.

      Christian me besó con suavidad en la mejilla mientras mi pecho se desbocaba no por el deseo sino por las lágrimas que amenazaban por delatarme.

-Papá…Eres de muy buena madera. Quizás hoy mismo te den de alta…Creo tendremos que reducir tu agenda de trabajo y la Coca Cola papito.  
  
Ambos reímos.

   Horas más tarde Christian y yo llegábamos a casa. Pero yo no bajé. Tan pronto como él entró tomé el auto y me fui…no sabía a donde…ese trozo de nieve que le pidiera a Dios pusiera en mi corazón para no derrumbarme ante el dolor y la decepción, en esos momentos, pesaba demasiado. Sin rumbo fijo empecé a manejar desplazándome por la ciudad…Deseaba marcharme muy lejos, al menos, por unos momentos.







    En qué momento quien dice amarte cree tener el derecho sobre ti, sobre tus bienes materiales, no se sabe, nunca se sabe en qué momento, pero sucede, de pronto es el dueño de tu corazón y de tu decisión, pero también a veces se necesita vivir con un verdugo para no permitir a nadie que someta la libertad de un corazón sensible que sólo desea amar.





Sonia Elisa era una gran cantante, la figura más importante del medio artístico local, admirada y seguida por todos los medios, su nombre verdadero lo he cambiado por respeto a su vida. 

martes, 10 de octubre de 2017

💖Nunca te prometí fidelidad - Capítulo 8

     


     Cuanto valoras un amanecer después de haber estado bajo una nube gris…Era la primera mañana que me levantaba por mi propio pie, después de mis días en terapia de recuperación, me levanté temprano, entré a la ducha, sentir el correr del agua por mi cuerpo, enjabonar y sentir el movimiento de mis piernas era un grandioso milagro…Y como nunca disfruté de ese baño. Estaba ansiosa por taconear, me vestí y me apresuraba buscando mis zapatillas, viva y libre de la enfermedad que me había postrado en la cama.

Libre…

     Christian también se veía feliz y parecía sincero, era muy temprano aún para ir al trabajo así que decidí hablar con él, no podíamos continuar nuestra historia de amor, pero al menos necesitaba una tregua, si volvía a las presiones del pasado podría recaer y no, no podría con ello. Me acerqué a él y le hablé con la mayor suavidad posible.
-Quiero agradecerte…cualquiera otro me habría abandonado, pero seguiste aquí.
-Te amo.
-Espera un minuto…No, no quiero que nos confundamos…te doy las gracias en el alma, pero sigo pensando que esto, lo nuestro…está acabado.

      Entonces, el hombre dulce desapareció y dio lugar a aquél extraño que me atemorizaba…me pregunté cómo fue que no me había dado cuenta que existía.

-Parece que la enfermedad no te doblegó
- ¿Disculpa?
-Sí, Pensé que con esta enfermedad recapacitarías…parece que Dios necesita enviarte una prueba más fuerte para que lo escuches.
-No, nada tiene que ver Dios con que yo no te amé…o sea que ¿tú crees que esto que he vivido es un castigo por querer dejarte, por no perdonar tus infidelidades…? ¡No me hables de Dios! ¡Mi Dios me hace feliz, el tuyo me lastima…!!

  Entonces…  algo llegó a su corazón que lo conmovió.

-Tienes razón, olvida mis palabras.
-No te preocupes, mira, ya no quiero pelear. Esos días que duré inválida si me hicieron recapacitar. Pude haber quedado por meses. O quizás toda la vida, sin embargo, aquí estoy…Yo…no quiero pelear…te pido una tregua, me iré de aquí en cuanto tenga los medios, no sé cómo manejaré esto a mi padre…está tan delicado…pero lo haré.
-Estás decidida.
-Si.

     Después de eso, me apresuré a poner su ropa sobre la cama y todo lo que necesitaba para arreglarse, luego me volví al espejo, revisaba mi rostro, mi ropa, me maquillé con esmero, quería verme linda…Era como un nuevo comienzo, reanudar el camino. Así que minutos después tomé mi bolso y me dirigí al trabajo.

- ¡Maestra…!!-fue el grito a coro de mis pequeños alumnos al verme llegar al portal del Jardín, corriendo presurosos a mi encuentro.
- ¿Me extrañaron? -Les pregunté
- ¡Siiii…!!! Mucho- mi corazón se catapultó y resplandecía de felicidad al escucharlos, mientras con sus pequeñas manitas me tomaban de la mano para acompañarme al salón. La jornada de trabajo fue rápida, activa,si, de ésas mañanas bellas de tibio sol.







Hay un amor sincero,muy cercano a lo divino,el amor,puro,inocente,que te eleva y rescata,´si,el amor de los niños que con su dulce cariño mandan los más tristes recuerdos al indómito mar de los olvidos.


martes, 3 de octubre de 2017

💖Nunca te prometí fidelidad - Capítulo 7

     


      Después de dos días internada, el dolor en mi cintura había cedido gracias al medicamento que religiosamente me suministraban, pero aún continuaba sin mover las piernas, en las pruebas diagnósticas no aparecía ninguna causa física…Así que fui dada de alta, el doctor hablaba con frialdad, como si se tratara de un resfriado, ya sabes, hay médicos así.

-Todo indica que el problema está aquí-continuó el Doctor tocándose la sien. Te mandaré a psicoterapia, es lo único que podemos hacer.

-Y ¿Qué sucederá conmigo? ¿Qué será de mí? No podré trabajar.

-María, se te dará una incapacidad mientras logras recuperarte, físicamente estas bien ¡No hay nada que te impida caminar…!! ¿Has vivido los últimos meses con mucha carga de estrés…?   “años” Pensé…Ese pensamiento quedó en mi mente, cuando me di cuenta el Doctor entregaba   a mi hermano algunas recetas médicas para perderse después en el pasillo.

      Al llegar a casa, mientras mi hermano José Luís me acomodaba en mi recamara recordé a mi padre.

-Hermano, creo que es momento de decirle a mamá lo que está ocurriendo, necesitaré de ella para que me cubra y papá no se entere de lo que estoy pasando. Por favor, anda con ella, sin preocuparla y la traes a conmigo.

Mi hermano, tan cariñoso y fiel como siempre antes de irse me dijo:

-Te llevaré a la mejor clínica hermana, veremos otras opiniones, no desesperes.

      Christian había cambiado mucho su trato para conmigo, se mostraba dulce y solícito. Parecía que el hombre del que me había enamorado había regresado y ese día estaba en la puerta trayendo consigo una charola con el desayuno. Recordé en el pasado cuando después de que hacíamos el amor saltaba de la cama para prepararme algo de comer. Había sido todo tan romántico, no quise levantar la mirada al verlo llegar porque tenía miedo de ver en sus ojos un destello de lastima. Fue él quien se sentó a mi lado para acompañarme.

-Recuerdo cuando te viniste a vivir conmigo, no quería dejar de hacerte el amor, no podía creer que me hubieras elegido a mi…Cuando Antonio tenía tanto tiempo pidiéndote una oportunidad.

 No le contesté…Empecé a comer, aunque la comida se veía rica en mis labios había un agrio sabor.

- ¿Recuerdas el Cinema Curto? No, no creo, te llevo 8 años…Yo tenía 16…En ese entonces tú tendrías apenas 8 años. Bueno pues era un Cinema para películas de adultos, ya sabes como soy, me hice amigo del taquillero y me dejaba entrar…Cuando veía esas mujeres tan ardientes con esos cuerpos tan hermosos en mi mente soñaba con encontrar una mujer así y aquél verano, cuando te conocí supe que eras tú, por eso no podía dejarte ir. Eres tan ardiente, romántica y ese cuerpo.

Entonces comenté, al mismo tiempo que me arrepentía de haber hablado.

-Pero hay cosas de mi forma de ser que no te gustan.

      Dicen que el silencio dice más que mil palabras y en esos momentos lo comprobé, aunque traté de salvar el momento con la poca dignidad que me quedaba.

-No te preocupes a mí también hay cosas de ti que no me agradan.

-Perdóname mi amor, debes tener tranquilidad y mira cómo te pongo…saldré un momento-Y se marchó. Aunque ya hacía mucho tiempo que nuestras almas se habían despedido.

         Mi madre llegó al día siguiente, ¿sabes? Ella siempre fue muy dura conmigo, pero nunca la juzgué, la amo, siempre la amaré, fue abandonada por el único hombre que amó dejándola embarazada, a su suerte, señalada por sus hermanos como una mala esposa que encima no había sabido “elegir” un buen marido. No, jamás la juzgaría…ese día no llegó consolándome, tampoco lloramos juntas tomadas de la mano, simplemente se paró frente a mí y me dijo:

 ESTO QUE TIENES PASARÁ.COMO PASA TODO EN LA VIDA…Y DIOS SABE PORQUÉ.

      Después de eso se puso a limpiar como si nada estuviera ocurriéndome. Si, así era mi madre. Diariamente iba a conmigo, para ayudarme a bañar y mantener limpia la casa.

     Al décimo día recibí la visita de una amiga, la hermana Río, una amiga muy entrañable que había conocido hacía tiempo mientras daba pláticas bíblicas en el Santuario del pueblo. Hizo una oración por mi sanación y después, antes de marcharse me dijo:

Necesitas olvidar, escribe, lo que tú quieras, pero escribe, tú coraje, tú dolor, tú eres la única que puede sanarte…escribe…eso te ayudará, hazlo.

       Sin embargo, yo ya me había derrotado, me rehusaba a usar la silla de ruedas, a solas, a escondidas de mi madre lloraba y tenía pequeñas pero profundas crisis de desolación.

    Al día siguiente de la visita de la hermana Río mi madre llegó directamente a mi cama y empezó a hablar.

-Creo que ya es momento de que despiertes hija.
-No comprendo
-Lo entenderás…   ¿Recuerdas a Natalia, tú compañera de estudio? Hubo un concurso de poesía, tú le diste la idea, le ayudaste a escribirlo, le dijiste como vestir…ella nunca te dio el crédito, te robó tu poema...En ese concurso Natalia ganó el primer lugar tú en cambio nada…Nunca se lo reprochaste, pero ese día llegaste a casa llorando, dolida. Entonces te dije DIOS SABE PORQUÉ…No lo comprendiste, hasta tiempo después cuando ella falleció trágicamente, te dije en aquel momento, “ella te robo un triunfo, pero esa felicidad al ganar ese trofeo fue lo único que se llevó, en cambio, tú estás aquí, viva, has sido premiada con menciones honorificas por tus poemas, has dado tus recitales…”   Ahora te digo lo mismo, si no puedes caminar DIOS SABE PORQUE, no me mires así, ahorita no lo comprenderás sino después.

-La hermana Río me dijo que escribiera
-Pues hazlo, esa mujer es un ángel, sabe porque te lo dice-y diciendo esto mi madre corrió a por mí poemario y lo puso sobre mis piernas.

Lo abrí, pero de pronto a mi mente llegaron tantos recuerdos de desamor.

-Que sucede hija?
-No puedo mamá…nunca más escribiré sobre el amor. Nunca más.

     De pronto en medio de esos recuerdos, de esa oscuridad, llegaron a mi mente los rostros de mis pequeños alumnos, sonrientes, sus risas frescas como el canto de las aves y me llegó una pequeña idea. Cuentos. Escribiría cuentos.

-Mamá necesito papel, lápices, mantas…en el estudio tengo hojas blancas. ¿Podrías traerme eso madre?
-Si hija, claro.

      Movida por una gran inspiración empecé a recordar mi infancia en el rancho, al lado de mi abuela, corriendo entre los algodonales, trepando a los árboles para ver los nidos de las aves…y a mi mente llegó la idea…Si, llegó…ese personaje, un hermoso pajarito azul, de brillante plumaje. Poco a poco lo fui plasmando en hojas y después en lienzos…Escribía mucho…cuentos, libros de apoyo…poemas infantiles…comía muy poco, porque no quería perder el tiempo, escribía con pasión cada idea que llegaba a mi mente… fueron días colmados de iluminación.
     Después de ese suceso, ocurrió el milagro. Empecé a mover poco a poco mis pies, paso a paso…Había algo de dolor, pero una fe inusitada me invadía. No sólo fueron mis piernas las que despertaron de ese adormecimiento, sino mi alma, que en una bella alegoría extendía sus alas devolviéndome el amor a la vida.







     Cuando te enamoras nunca sabes hasta donde pueda llevarte ese amor, deshojas tu corazón, capa a capa y cuando el amor es correspondido llena de resplandor el alma, te sientes plena, puedes encarar al mundo, estás... enamorada,pero no siempre es así, a veces, ese amor te deja varada, vulnerable, frágil, naufragando en la nada.

      Dicen que la fe mueve montañas..? yo digo que la fe fortalece el alma.







El nombre verdadero de la hermana Río no puedo revelarlo por respeto a su vida y a la orden religiosa a la que pertenece.


martes, 26 de septiembre de 2017

💖Nunca te prometí fidelidad - Capítulo 6




“Señor, ayúdame y perdóname” Esa era mi plegaria, en el estudio, frente al espejo, mientras me preparaba para visitar a mi padre…Era su primer día fuera de la clínica, después de varias semanas internado, mi madre había preparado una comida para recibirlo y reunirnos.

      Por ningún motivo podía permitir que mi padre sospechara   de mi separación, de mi fracaso, mucho menos del dolor que se anidaba en mi alma, así que le pedí a Christian que me acompañara…Si, la tranquilidad de mi padre estaba por encima todo.

    Y aunque pareciera una locura, Agradecí a mi Dios haber vivido en el pasado con un verdugo, al menos había aprendido a fingir, a ocultar el dolor por terrible que fuera. Dolor… Un leve dolor   se agolpó en mi cerebro…Me había sucedido antes, en la clínica, algunas noches mientras cuidaba de papá…Pero se había pasado rápidamente.

     Los últimos toques de rubor en mi rostro, los aretes, un poco de labial y listo. Sí, me veía muy bien.

    Al vernos llegar el rostro de mi padre se iluminó causándome un leve dolor en mi corazón, los médicos dicen que el corazón no duele, que sólo es un musculo, pero…aquel día a mí me dolió el corazón mientras mi padre sonreía lleno de felicidad.

-Hija. Christian, hijo, pasen…vieja ¡Ya está aquí mi hija…!!!

    Tomé la mano de Christian y le sonreí mientras nos acercábamos a papá…Como una mujer enamorada, porque quizás aún lo estaba.

-Papito, por fin en casa papá.
-Suegro como está-Lo saludó Christian mientras nos instalábamos en torno a mi padre.

-Hijo, que feliz me hace verlos aquí, conmigo…-Luego mi viejo volteó a verme, su mirada llena de amor-Cuando conocí a mi mujer, le juré que nunca la abandonaría ni a ella ni a nuestra hija y así ha sido…Y así será, he sido muy afortunado, le doblo en  edad a mi mujer y aun me ama…Cuando mi hija te presentó conmigo te confieso, te digo la verdad, tenía mis dudas.Sobre todo porque  ella había  sufrido mucho antes de conocerte, un canalla le destrozó el corazón, pero me has demostrado que eres un hombre cabal…ven hijo y abrázame, gracias…por hacer tan feliz a mi hija.

       Horas más tarde, ya en casa, me sentía tan agotada…me encaminé al estudio cuando el brazo de Christian me aprisionó Y empezó una fuerte discusión.

- ¿Que sucede?
-Hasta cuando…te pregunto, hasta cuando podrás perdonarme. He hecho todo cuanto me has pedido, hasta fingir con tu padre que somos la pareja ideal, cuando apenas me diriges la palabra.
-Perdóname entonces tú a mí, yo no pienso dar marcha atrás
-Quisiera saber dónde está la mujer de la cual me enamoré…eras tan dulce ¡Te desconozco...!!
-Te lo suplico, estoy agotada, necesito descansar…no me siento bien, por favor.
- ¿Es por Antonio? Quizás en el fondo siempre lo amaste a él
-Por Dios…no hables de alguien que no está presente para defenderse.
-Pero quisieras que estuviera, para correr a su lado
-No no, no…No es Antonio. Ni siquiera esa mujer con la que te besaste en nuestra casa…Sencillamente ya no funcionará…Algo, algo se rompió aquí en mi corazón que ya no me deja continuar.
-Pues entonces fin de la farsa ¡De una buena vez...!
-No, por favor.
-¿Porque no?  ¿De qué tienes miedo? Que sepan que no eres tan auténtica como creen…Qué pensarían tus amistades si supieran como finges ser la esposa enamorada...la dulce maestra idealista que no puede ser capaz de perdonar.

     Entonces no pude más y empecé a llorar…Y extendiendo mis brazos le grité:

¡Adelante, termina conmigo…!!!  ... Lo que queda de mi…Pero no olvides que me amaste y… yo también te amé. ¡Recuerda eso antes dar el golpe final…!!!






      La noche estaba tan oscura, no había una sola estrella en el firmamento, apenas podía verse la luna entre la negrura de la noche…Si iba a un recital, porqué estaba en ese bosque?…mi vestido dorado se arruinaría…Cómo pude perderme, cuando el auto falló pensé que estaba cerca del lugar. Ahora estaba perdida…Un extraño presentimiento se agolpó en mi pecho, tenía mucho miedo, sin saber porque empecé  apurar el paso, algo o alguien venía detrás de mi….venciendo el pánico pude voltear para ver por un segundo como un lobo se arrojaba hacia  mi…Corrí…corrí mucho….Mi mente gritaba pidiendo ayuda…¡Papá…papá…!” pero de  mis labios no salía una palabra…de pronto dejé de sentir el suelo… mi mente y mi cuerpo se colapsaban…. Caía abajo…más abajo…todo era absoluta oscuridad, de un frío glacial que amordazaba mi ser, justo cuando parecía que mi cuerpo llegaba al   fondo del abismo, desperté.
     Entonces, dije una oración, la que siempre digo al despertar de un mal sueño “Señor, te entrego este día, bendíceme”

     El despertador me marcaba las 7 de la mañana, había dormido demasiado, si no me daba prisa llegaría tarde al trabajo…Al incorporarme un fuerte dolor atravesó mi espalda…Era tan intenso que sofocaba mi pecho. Y mis piernas…algo ocurría con mis piernas, no podía moverlas.

-Se me va a pasar, me repetía-sí, se pasará…-Pero el dolor no cedía y mi cuerpo estaba paralizado-…No puede ser, no puede ser…Debes ser el frío.

 8 de la mañana.

Aún postrada sobre la cama, cada que intento por incorporarme traía un fuerte dolor cimbrando mi cintura.
-Estoy bien-me dije-pero mis piernas no respondían, estaban paralizadas.

     La voz de Cristian detrás de la puerta me sobresaltó.

- ¿María? ¿Estás ahí?
-Sí, pasa

   Rápidamente, empecé a controlar el pánico, necesitaba ayuda pero no sería de él.

- ¿Que paso? ¿No irás a trabajar?
-No.
-Tú nunca faltas.
- ¿Me harías un favor?
-Si…Pero antes…quiero decirte de lo de ayer…No debí tratarte así.
-No, no, olvida eso…hazme un favor.
-Como tú digas.
-Habla a mi Directivo para avisarle que no podré presentarme hoy…Y también háblale a mi hermano José Luís que me urge verlo, pero que no les diga a mis padres que vendrá, por favor. Solo eso por favor.

     Christian me veía fijamente, pero mi dolor fue disimulado por una fría sonrisa.
Y me hizo la pregunta boba que siempre te hacen cuando hay una ruptura.

- ¿Estarás bien?
-Sí.

   Pero no estuve bien, tan pronto cerró la puerta me encorvé del dolor. Momentos después llegó mi hermano.
- ¿Que sucede hermana? vine en cuanto pude.

Verlo me bastó para empezar a sollozar.

-Hermano,no puedo caminar…No he podido levantarme desde esta mañana…Que voy a hacer hermano?

-Atenderte, te llevaré ahora mismo al Doctor…-Me dijo mientras me abrazaba con todas sus fuerzas recibiendo mis lágrimas-Debe de haber una razón médica para esto.
-No lo sé hermano, estoy bien, no sé qué esté pasándome.

      Tan pronto me calmé un poco fui llevada en brazos al auto de mi hermano…Me trasladaba a la clínica mientras, en el trayecto, trataba de animarme contándome chistes simples pero que me hacían reír a pesar de que el dolor en mi columna estaba latente. Mi mente era un caos. Y si no volvía a caminar ¿Que sería de mi padre? Y mi trabajo. ¿Volvería a trabajar? ¿Sería ese mi destino, estar en postrada en una silla de ruedas? ¿Qué pasaría con mi vida?  Y mis padres…Entonces en medio de esa maraña de angustia le dije a mi hermano:
- Papá y mamá no deben enterarse por ningún motivo de esto
-Pero…
-No hermano.

      Habíamos llegado a la clínica y mientras mi hermano bajaba a por una silla de ruedas, como nunca recordé a Ricardo, el único hombre que me amó más allá de sí mismo, pero también alguien a quien el cielo no le permitió quedarse…Recordé sus palabras, las que alguna vez me dijo al verme  abatida por la vida:

“La margarita es mi flor favorita, le encuentro un significado si tú quieres divino, es tan frágil y siendo su tallo tan delgado cómo te explicas que a pesar del viento y las tempestades se mantenga erguida incluso incrustada en un arreglo floral…. ¿No eres tú más fuerte que una margarita? “

  Y a pesar del dolor físico que me aquejaba, de la incertidumbre que me invadía, mientras mi hermano me depositaba suavemente en la silla de ruedas estando tan frágil desee con toda mi alma ser tan   fuerte, como una margarita.

-Vas a estar bien hermana-Mi hermano me alentaba mientras nos desplazábamos al interior del hospital.

-Sí, hermano, he entregado este día al Señor.




martes, 19 de septiembre de 2017

💖Nunca te prometí fidelidad - Capítulo 5

     


     Cuando inicias una relación, no lo haces deseando fracasar, sino al contrario, buscando la felicidad, hacer feliz al otro porque eso te hace feliz a ti, pero no siempre es así…Que más habría querido yo, no sé por qué tuve que hacer esa reunión, nunca debí realizarla…Pero amaba a Christian y quería compensarlo por las ausencias pasadas a  causa de las enfermedades de mi padre si  hubiera sabido que estaba organizando mi propia derrota, jamás habría hecho esa fiesta, si ya se lo que piensas, que el “hubiera” no existe y tienes razón.Me atormentaba pensando, quién era esa mujer, yo no recordaba haberla invitado, sería la primera vez que se veían? en fin que más daba, se había besado con ella casi en mi propia cara, pues "que se quedé con ella" pensaba mientras conducía a casa de mi padre.

     Lo más rápido que pude transporté a mis padres al hospital, mi madre y yo esperamos por largas horas en la antesala de urgencias hasta que fuimos llamadas por el Doctor, Mi padre sería llevado de urgencia al quirófano por una operación de próstata, llevaba un dolor intenso que disimuló muy bien pues nunca se quejó pero era urgente su hospitalización…Mi pobre viejo…una cirugía más.

    Mi madre se quedó en la sala mientras yo me iba  casa a prepararme para pasar la noche con ella.

      Christian estaba dormido lo supe al entrar a la recamara por unas mudas de ropa. Salí rápidamente porque tenía miedo de mis deseos, de lanzarme a sus brazos buscando consuelo no, para que engañarme, buscando el deseo, ése que quemaba mi alma.

   Al día siguiente mi padre fue operado y ahí estábamos mi madre y yo esperando para entrar a verlo.

     Sus ojos se veían tan tristes y cansados pero al ver a mamá brillaron llenos de amor…¡Cuánto amaba a mi madre....!!!

 -Vieja, todavía no me toca, aquí estoy. Hija…                    
-Papito, eres muy fuerte papá…te ves muy bien
-Y tu hija, cómo estás te veo cansada-Un respiro de alerta me invadió aunque mi madre sin saberlo, me salvaba al contestar.
-Ha estado conmigo desde anoche, no ha dormido bien.
-Mi hija ven…
-Si papá.                                                                                                      
-Ven mi Socorrito, que atinado tu nombre….   ¿Y Christian? hija
-En casa papá.
-Le doy gracias  a Dios que lo tienes, ya puedo irme  de este mundo feliz sabiendo que tú lo eres y pensar que desconfiaba tanto de él, pero ha sido un buen hombre y te ama.

          Horas más tarde al subir al auto no pude más y empecé a llorar, me sentí impotente, fracasada, me  torturaba pensar que mi padre supiera lo que estaba viviendo así que emprendí camino, ya había tomado una decisión.

     Christian estaba en la sala, me paré frente a él con mis brazos sobre mi pecho.

-Mira, así las cosas, mi padre esta delicado, mi madre y yo no le comentamos nada pero su estado según los médicos es delicado…..Por lo cual no pienso darle la más mínima aflicción…él me cree feliz y así será para él…seguiremos juntos pero separados.

-Lo que tú digas mi vida.
-Pues todo eso te digo y algo más a  partir de hoy dormiré en el estudio y diciéndole eso me di la media vuelta.
      A partir de esa noche empecé a dormir en el estudio, tomaba la biblia y leía tanto como podía para que mi alma no se llenara de amargura.

      Le pedí a Dios pusiera un trozo de nieve sobre mi corazón para que esa soledad que había tomado por decisión  propia congelara mis lágrimas…Y él como siempre me escuchó y así sucedió.




¡Oh, soledad de mi vida…!!!

Posesiva más de lo que quisiera
reina absoluta del “hubiera”
bella ninfa que cuida de mis recuerdos

y lo que el corazón, aún guarda de  sueños.



martes, 12 de septiembre de 2017

💖Nunca te prometí fidelidad - Capítulo 4

     




     Esa noche me moría porque Christian llegara, caminaba nerviosamente, había pensado en tantas cosas que le diría, pero al verlo entrar a casa con un botón de rosa en su mano sentí un profundo dolor en el corazón y una gran amargura en mi alma llegaba a mis labios.

- ¿Y eso? –le pregunté apenas controlando el temblor de mi voz.
-Es para ti mi amor.
-Que bien, ven, vayamos a la sala, quiero que veamos el video de la fiesta que te hice en tu cumpleaños.
(Maldita sea, “porqué siento amarte tanto” pensaba mientras él me tomaba por la cintura.)
-Fue maravilloso que lo hicieras mi amor, gracias.                 
-No lo agradezcas.

     Entonces pulsé el control del DVD y dejé correr el vídeo mientras, al ir pasando las imágenes y llegaba a la escena que me mostraba su engaño en el rostro de Christian se dibujada la sorpresa, la imagen lo mostraba a él besándose apasionadamente con otra mujer, en nuestra propia casa...Una sorpresa lo enmudeció por unos segundos…Y yo no pude evitar cerrar mis ojos no quería verlo besando a esa mujer, desechaba la imagen, aunque volvía una y otra vez a mi mente torturándome.
-Déjame explicarte-Balbuceaba acercándose a mí, me retiré cruzándome de brazos, necesitaba sostenerme en mi misma para no caer y me maldije por amarlo, más, mucho más de lo que creía.

- ¿Qué me vas a decir? ¿Que ella no significa nada en tu vida, que es a mí a quien amas?  por favor, Eso ya lo he vivido...!!
-Las mujeres siempre se me han ofrecido, tú misma lo has visto cuando cantamos, me siguen, pero, te amo y lo sabes…perdóname. Por favor, dime que debo hacer, que quieres que haga, lo que sea…lo haré…no quiero perderte, te amo en verdad.
      Pero yo no lo escuchaba.


     En ese momento decidí que le diría adiós para siempre, en el pasado ya había perdonado la infidelidad y de nada me había servido hacerlo, no quería tenerlo cerca, pero necesitaba odiarlo, solo así podría lograr olvidarlo, empecé a provocarlo, quería molestarlo hasta sacarlo de sus casillas y terminar de tajo con ese amor, ese inmenso amor que me quemaba.

     Sabía que tenía que ser así, era la voz de la razón y ya era tiempo de que dejara de llevarme por un terco y apasionado corazón que sólo me traía penas, penas de amor.

-Me amas? Por favor, ni siquiera sabes lo que quieres.
-Estás molesta y lo entiendo, aceptaré todo lo que me digas, pero no me dejes.
-Esto se acabó, cómo pudiste ser capaz, en nuestra casa mientras yo como una ilusa atendía tus invitados tú te entregabas a ella.
-Perdóname
-Que fácil, no Christian esto se acabó….           

Y empezó la pelea, al fin logré que se abriera y me dijera lo que pensaba.

-Creo que en realidad lo que no quieres es ser feliz, es eso.
-No, no lo es
-Claro que sí, es solo un beso, nunca me acosté con ella, no sé porque eres tan complicada.
- ¿Complicada? Vaya…sigue, adelante, necesito saber que más soy para ti.
-Está bien, te lo diré, en realidad me cansa que siempre busques estar sufriendo, que tus padres sean la prioridad antes que nosotros, que te gusta crear tus propias “tormentas” … Que pases la vida en sueños que nunca se concretan…te ausentas de la realidad… ¡No existo para ti...!!
-Muy bien señor psicólogo…ahora que ya me psicoanalizaste qué me dices de ti, el buen juez por su casa empieza, porqué si me amas te besas aquí. Aquí…en nuestra casa con otra, no valoraste el amor y la ilusión con que te preparé tu fiesta y encima te besas con otra… ¿Que dices a eso?

-Que yo recuerde, nunca te prometí fidelidad.

      Y en ese momento pude sentir el golpe de mi corazón cayendo en miles de partículas al suelo. Pero ni siquiera tuve tiempo para sufrirlo.
    El sonido del teléfono me destrabó, era mi madre, mi padre había sufrido una recaída y me llamaba, antes de tomar las llaves del auto le dije:

-Esto terminó.
-No digas eso, te amo…por favor, perdóname, me hiciste enojar, perdona todo lo que te he dicho… nunca debí caer con esa mujer…Perdóname.

      Deseaba tanto que me tomara entre sus brazos, perdonarlo y olvidarme de todo y sin embargo amándolo con toda mi alma le dije:

-Que yo recuerde nunca prometí perdonarte. 









     Cuando se trata del corazón, a veces, hay decisiones que no son sencillas de tomar, sin embargo, el haber vivido sometida a las cadenas de un implacable verdugo me había enseñado y a la mala que perdonar una y otra vez no te garantiza la felicidad, como tampoco que ese amor que tanto anhelas se decida quedar.